Jueves, Nov 05, 2020

Future Insights - En 2021 y más allá, la Desinformación es Inevitable

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Una nota sobre nuestro editor, Global CTO Nicolas Fischbach:

Le damos la bienvenida a la cuarta publicación de nuestra serie Forcepoint Future Insights, que ofrecerá seis puntos de vista sobre las tendencias y eventos que creemos que la industria de la ciberseguridad deberá enfrentar en 2021. Consulte las publicaciones anteriores de la serie: 

Aquí está la publicación de Eric Trexler, Vice President of Sales, Global Government.

En 2021 y más allá, es inevitable la desinformación, ya que las personas continúan creyendo al pie de la letra lo que leen; sin ninguna investigación adicional. La mayoría de los estadounidenses ahora son conscientes del hecho de que los rusos, a través de hackeos y desinformación, intentaron influir en las elecciones de 2016. El almirante Mike Rogers, que dirigía la Agencia de Seguridad Nacional, dijo que, en retrospectiva, no se hizo lo suficiente para combatir la desinformación. "No creo que realmente comprendamos por completo la magnitud de esto", comentó a All Things Considered.

Desde entonces, ha habido innumerables casos de campañas y ataques de desinformación de alto perfil. En 2018, salió a la luz el escándalo de Cambridge Analytica; Los datos de los usuarios de Facebook fueron recopilados de forma encubierta por la firma británica de consultoría política. Más recientemente, un titular de The Guardian declaró: “Facebook está fuera de control. Si fuera un país, sería Corea del Norte”. En una historia relacionada, se ha dicho mucho sobre el esquema de desinformación del Brexit considerado el "El mayor fraude electoral perpetrado en Gran Bretaña en más de un siglo". Videos de explosiones falsas, esfuerzos de intromisión electoral, protestas artificiales y más: parece que la Agencia de Investigación de Internet puede ser la mejor para sembrar discordia, confusión y desinformación que otros continuarán siguiendo y creyendo.

Actualmente, la desinformación es una de las amenazas más grandes y a la vez más confusas que enfrenta la democracia. Es una guerra de información de alto riesgo y pocas consecuencias. Los adversarios están poniendo la tecnología y nuestros valores fundamentales en nuestra contra. ¿Cómo se combate el abuso de la Primera Enmienda sin destruir el espíritu de ésta? Internet fue fundado en el anonimato, lo que dificulta la lucha contra la desinformación. Es barato, es fácil y las personas quieren creer lo que leen cuando se alinea con sus ideas y su forma de pensar. Al mismo tiempo, se ha vuelto más fácil crear deepfakes y bots maliciosos, ya que las herramientas detrás de ellos se han democratizado y difundido ampliamente. Incluso hemos visto el aumento de la desinformación como servicio que, cuando se utiliza como arma contra las corporaciones, puede ser: "extremadamente doloroso, rebajar miles de millones en el precio de las acciones y costarles el trabajo a los CEO´s", comentó Sharb Farjami, CEO global de Storyful, al Financial Times.

Sin embargo, el gobierno ha dirigido más recientemente su atención a las grandes tecnologías y los monopolios que se han forjado en los últimos años. De hecho, la mayoría del público ahora apoya la regulación de las grandes empresas tecnológicas. Así como la FCC regula la televisión y la radio en Estados Unidos, existe una creciente presión para que la supervisión gubernamental de las plataformas de redes sociales, controle el tema de la desinformación desbocada. La Honest Ads Act, por ejemplo, exigiría la misma transparencia con respecto a la publicidad en redes sociales requerida por la publicidad tradicional, lo cual es un paso en la dirección correcta.

Aun así, la desinformación se presenta en múltiples formas. Simplemente, no existe una fórmula mágica para remediar la amenaza; no existe una herramienta única que pueda guiar a las personas hacia la verdad o la seguridad. En cambio, todos deben ser diligentes al cuestionar lo que ven en línea, en lugar de simplemente tomar la información al pie de la letra sin más pensamiento o investigación. La buena noticia es que, en comparación con hace ya varios años, hoy en día existe mucha más conciencia sobre las campañas de desinformación y su intención, así como un creciente diálogo con las organizaciones de redes sociales sobre el tema.

Además, las asociaciones públicas y privadas podrían ayudar a combatir las campañas de desinformación y los malos actores, particularmente en los EE. UU. y el Reino Unido, donde los estándares abiertos pueden dejar a las organizaciones más abiertas a los ataques. Carnegie Endowment sugirió recientemente un consorcio que reúne a académicos, grandes plataformas sociales y empresas de tecnología comercial para impulsar la investigación sobre desinformación. Históricamente hablando, la innovación está impulsada en gran medida por la necesidad. Si bien la desinformación es una amenaza grande y creciente, es emocionante pensar qué nueva tecnología podría surgir de una iniciativa de este tipo, o cómo las redes sociales pueden evolucionar para enfrentar este desafío urgente.

Para 2021 y más allá, la desinformación seguirá aumentando en enfoque y alcance. ¿Y por qué no? Las campañas de desinformación son fáciles y de bajo costo de implementar, mientras que el riesgo y las sanciones son casi inexistentes.

About the Author

Eric Trexler

Eric Trexler is Vice President of Sales, Global Government, Forcepoint.  Eric has more than 21 years of experience in the technology industry with both the public and private sectors including the DoD, Civilian, and Intelligence components.  Prior to joining Forcepoint, Eric was the Executive...